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6 características del perfeccionismo (II)

En este artículo seguimos con les características que enmarcan un perfeccionismo que a veces puede pasar desapercibido.

4. No puede concentrarse si su entorno no está limpio

Para muchas personas es cierto que el orden exterior es igual a la calma interior. No hay nada malo en ser ordenado y organizado, pero también puede ser un signo oculto de perfeccionismo. Preferir el orden exterior está bien si no se está interponiendo en tu camino. Por eso, hazte dos preguntas:

  • ¿Limpiar, el desorden, la limpieza y la organización toma tanto tiempo y energía que no te deja con fuerzas para hacer lo que se supone que debes hacer?
  • ¿Eres incapaz de no limpiar si el tiempo no lo permite y terminas haciéndolo aunque sea tarde y estés estresado?

5. Tiene métodos específicos para tomar decisiones

Estos dos métodos de toma de decisiones parecen totalmente diferentes, pero ambos están arraigados en el perfeccionismo:

  • Invertir mucho tiempo para tomar una decisión porque te preocupa que no será la opción correcta. Por ejemplo, tardas mucho tiempo en decidir qué vas a ponerte para salir a cenar, o bien aún te estás decidiendo qué pedir cuando viene el camarero a preguntar qué quieres.
  • El segundo método es el que usan las personas muy decisivas porque conocen el camino «correcto».  Ir al «mejor» médico, contratar la “mejor” aseguradora, depositar el dinero en la “mejor” entidad bancaria y sólo comprar los croissants en la «mejor» panadería.

6. No puede delegar

Un perfeccionista piensa que es mejor hacerlo solo. Si alguien lo hace, las cosas nunca resultan de la manera que quiere y tendrá que rehacerlo de todos modos. Cuando lo hace él mismo, las cosas se hacen acuerdo a sus estándares, pero como resultado obtiene que todo le lleva más tiempo y acaba agotado de asumir tanto.

El perfeccionismo trabaja en tu contra cuando tus altos estándares y tu duro trabajo son impulsados ​​por el miedo. Está bien trabajar duro y apuntar alto cuando amas lo que estás haciendo y quieres que sea lo mejor que pueda ser. Pero otra cosa es paralizarse o consumirse debido al miedo al fracaso, al miedo a cometer errores o al miedo a ser juzgado o rechazado.

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