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Frena tus celos (I)

Para empezar, ¿qué son los celos? Es importante aclarar qué quiere decir, porque muchas veces se confunde con la envidia. Hablamos de envidia cuando se quiere algo que pertenece a otra persona, mientras que nos referimos a los celos es cuando percibimos amenazas de que podemos perder algo o alguien que nos «pertenece».

Para ponerlo con ejemplos, cuando una mujer ve unas botas nuevas de cuero que tiene una amiga suya, que las exhibe con entusiasmo y orgullo, siente envidia, ya que quisiera sentirse así consiguiendo las mismas botas. No obstante, cuando esta mujer observa que el ojo de su marido sigue aquellas botas atravesar toda una habitación lo que siente son celos.

Los celos son uno de los temas más tratados y mencionados en las sesiones de psicología. Ya que es un tema de gran interés, intentaremos tratarlo de la forma más precisa y explicativa posible. Por este motivo, dedicaremos dos artículos del blog a los celos.

Dicho esto, si lo sabes seguro que lo que sientes son celos, te proponemos unos pequeños pasos que te pueden ayudar a combatir este sentimiento. Es importante decir que los consejos solo son válidos en los casos en que no hay pruebas o hechos reales y contrastados que puedan despertar los celos. Es decir, cuando los celos están fundamentados únicamente desde el temor, sin evidencias.

Frena las acciones que demuestran celos

Todos, absolutamente todos, en algún momento sentimos celos en algunas situaciones de provocación, pero no necesariamente lo hacemos evidente. Situaciones donde la pareja está conversando mucho rato con otra persona por WhatsApp, o cuando se va de viaje de negocios acompañada por alguien más de la empresa, pueden ser críticas para disparar los celos. Otra cosa es que estos sentimientos de celos se traduzcan en acciones de celos que se tiren contra la pareja, como pueden ser llamadas cada hora para saber qué hace, revisar conversaciones de los mensajes enviados, preguntar constantemente si nos quiere o no…

Por lo tanto: basta de interrogatorios. Basta de provocaciones y basta de ataques. Frenar estas acciones es el que mejor te puede funcionar, aunque puede ser muy difícil de llevar a cabo, ya que entonces aparece la preocupación. Por ello, os proponemos un segundo paso.

Diferencia entre la preocupación, los hechos y el «debo actuar»

A menudo tratamos los sentimientos como la verdad y esto es un error de pensamiento que se llama razonamiento emocional. Con un ejemplo se puede entender mejor. Primero imaginemos una situación en la que yo me siento culpable. Si me siento culpable significa que YO he hecho algo mal. Ahora imaginemos la situación de los celos y verás que hay un cambio. En esta situación, me siento celoso porque OTRA PERSONA ha hecho algo y, por lo tanto, YO DEBO hacer algo al respecto.

Los celos no son una emoción de la que nos podamos fiar. En prácticamente todos los casos está infundada en hechos no tangibles. Nos podemos permitir tener el sentimiento de celos, pero es necesario que nos detengamos antes de utilizar los sentimientos como una evidencia real de que la otra ha actuado de forma equivocada. Por lo tanto, comienza a borrar de la cabeza la idea de «YO DEBO hacer algo» (por ejemplo, comprobar las conversaciones de la pareja en su móvil).