Blog

Frena tus celos (II)

En la pasada publicación, se empezaron a dar una serie de consejos que pueden ponerse en práctica a la hora de superar los sentimientos de celos que podemos tener en diferentes momentos de nuestra vida. A continuación, os propongo algunos más que seguro os pueden ser también muy útiles.

Recuerda que los pensamientos son sólo pensamientos

Puede que estas preocupaciones actuales vengan de experiencias reales pasadas. Recuerda siempre que las relaciones pasadas son relaciones diferentes a la que tienes actualmente. Por lo tanto, lo que ocurrió en el pasado, no es lo que hay en el presente.
Por otra parte, pone sobre la mesa todos los pensamientos que tienes que te generan preocupación. Seguro que aparecerán ideas como: «ha perdido el interés conmigo y por eso se fija con otros». Este pensamiento es lo que llamamos creencia irracional ya que se trata de una suposición no fundamentada en la realidad. ¿Dónde están las evidencias, pruebas físicas de que es realmente así? Por el hecho de que creas que ha perdido el interés, se desprende que realmente la ha perdido?
Pon los pensamientos sobre el filtro de la razón y verás que muchos pensamientos no se pueden afirmar rotundamente.

Desafía la necesidad de seguridad

Evita las conductas de validar constantemente si te quieren. Plantéate la utilidad que tienen, ya que cuando te lo dicen sirve para paliar la ansiedad del momento pero no tranquiliza a largo plazo. Con el tiempo, preguntar si siguen sintiendo lo mismo por ti, cansa y desgasta a la pareja.

Disco rayado del pensamiento de celos

Puede parecer contraproducente pero a largo plazo es una estrategia útil. Busca un espacio diario, un pequeño bloque de tiempo, y verbaliza en voz alta lo que te despierta el sentimiento de celos y repite durante 10 minutos. Esta técnica se conoce como inundación del pensamiento y hace que al final el cerebro aburra y que el cuerpo no reaccione de forma tan alterada a como lo hace normalmente.

En resumen, los celos son una de las emociones más difíciles porque es una mezcla de sensación de ansiedad, dolor, y amenaza. Pero con voluntad y práctica, se puede hacer frente a este monstruo al que se le ha dado vida.