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Cómo prevenir el Alzheimer

Muchos de nosotros, especialmente aquellos que tenemos alguna persona cercana que ha sufrido una demencia, hemos temido encontrarnos en un futuro en la misma situación y pasar al otro lado del espejo. Mientras que algunos factores no se pueden cambiar, como nuestra edad y la genética, sí hay una serie de consejos que podrías seguir para disminuir la posibilidad de pasar por un proceso como este.

Vigila tu corazón

Según un estudio de 2014 de la Universidad de Cambridge, hasta un tercio de todos los casos de la enfermedad de Alzheimer vienen derivados por el estilo de vida que llevamos y, por tanto, son evitables.

El mismo estudio siguió a casi 18.000 personas durante cuatro años, y encontraron que los que tenían dificultades cardíacas tenían más probabilidades de desarrollar un deterioro cognitivo durante el transcurso del estudio. Por otra parte, las condiciones relacionadas con el corazón, como la presión arterial alta y el colesterol, pueden aumentar el riesgo de demencia vascular.

Por lo tanto, haz uso de la siguiente regla de oro: nada bueno para el corazón tampoco es bueno para el cerebro.

La mejor forma de cuidar el corazón es hacerlo a través del ejercicio físico para favorecer el riego sanguíneo y el aumento de pequeños vasos sanguíneos dentro del cerebro. Llevar a cabo una dieta saludable, dormir al menos 7 horas al día y reducir el estrés negativo, serán también hábitos positivos.

Deja de fumar y bebe con moderación

Sí, estos también son cambios de estilo de vida, pero son tan importantes que merecen su propio espacio. El consumo de tabaco y excesivo de alcohol acelera la aparición de la enfermedad entre 5 y 10 años.

Entrena tu cerebro, pero no te focalices en una sola actividad

Está muy bien que entrenes el cerebro con los ejercicios «estrella» como los sudokus o las sopas de letras, pero no de forma exclusiva. Cuando ya has hecho muchos, tu cerebro ya ha aprendido la estrategia y funciona con un piloto automático (las áreas cerebrales que utilizas siempre son las mismas). Es como si fueras al gimnasio y te dedicaras a hacer sólo ejercicios de brazos. Seguro que tendrías unos brazos fuertes, pero el resto de cuerpo no tendría el mismo aspecto. Con el cerebro pasa exactamente lo mismo. Es por este motivo que cuanto más variadas sean las actividades que realices, más estructuras cerebrales se estarán activando y más estimulado estará el cerebro de forma global. Por este motivo, aprovecha ahora para hacer todas aquellas actividades que siempre te han apetecido probar pero nunca has encontrado momento. Lánzate a la piscina, que el cerebro te lo agradecerá.

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